Un espinoso pene


Todo son hipótesis, pero en eso se basa la Ciencia. El estudio realizado es de total seriedad. La investigación la ha realizado un grupo de la Universidad de Stanford, en los EEUU, que ha comparado el ADN humano con el del chimpancé y que llega a demostrar que el pene humano tuvo espinas en el pasado. Estas púas tuvieron varios propósitos, el más evidente era proporcionar a su dueño mayor sensibilidad y placer sexual.

Pene espinoso

Las espinas eran de la misma composición que las uñas de las manos y pies, filamentos duros de escasos milímetros de queratina con terminaciones nerviosas. Lo que hace interesante el estudio no son las púas en sí, en verdad lo importante es la ausencia actual de esos diminutos pinchos. La morfología de nuestro cuerpo, nuestra biología, se ha visto modificada por nuestros comportamientos “humanos”, por nuestras relaciones sociales, en todos estos miles, cientos de miles de años.

La clave estaba en las comparaciones de ADN. Hay más de quinientos fragmentos de ADN que tienen los chimpancés y nosotros no tenemos. Los científicos se fijaron en la función de algunos de estos fragmentos contenidos en el chimpancé y no en los humanos. Les llamó más la atención uno de ellos, localizado en la molécula de ADN que está próxima al gen del receptor de andrógenos, de las hormonas masculinas. La relación entre esas astillas sensitivas y los andrógenos era conocida, por su aparición en la mayoría de los primates y en otros mamíferos.

¿Perdimos las púas porque nos humanizamos?

No existen fósiles de los comportamientos. Es improbable encontrar un resto paleontológico que nos hable sobre si los hombres primitivos cuidaban a sus enfermos, si bailaban para celebrar una buena caza o si tenían algún ritual amoroso para aparearse. Sin embargo, nuestro mismo cuerpo es una huella del pasado.

Si es mujer, ¿no se ha preguntado por qué siempre tiene los pechos hinchados, dispuestos a ser apreciados? En las hembras chimpancé los pechos no se aprecian con claridad hasta que no llega la época de ovulación o de alimentación de las crías. Si es hombre, ¿no se ha preguntado nunca porque sus testículos son ahora ridículos en tamaño si los compara con otros primates?

Los paleoantropólogos sí que se han hecho esas preguntas, para reconstruir la vida de especies extinguidas (y en nuestra escala evolutiva las hay a cientos). Nuestros organismos y los genes relacionados son producto de la selección sexual, de estrategias reproductivas sabiamente seleccionadas a lo largo de millones de años.

Natación, el origen ancestral de un moderno deporte



Lo que es evidente es que andar, en teoría, fue más sencillo para el hombre de la Prehistoria que nadar. Atravesar ríos y lagos en su constante "emigración" supondría un calvario para esos clanes, grupos reducidos de personas, que tendrían que buscar pasos poco profundos para vadearlos. La necesidad, como en muchas otras facetas de la historia humana, hizo que el hombre aprendiese a nadar. Los "accidentes" en estas travesías acuáticas obligarían a flotar si no se quería perecer ahogado. La necesidad de pescar, obtener alimentos, hizo que los encargados de tal tarea, los primitivos marineros, idearan las formas de moverse por el agua: nacía la natación.

Antiguo Egipto, fenicios, griegos y romanos


¿Qué decir más de la importancia del agua en Egipto en la época de los faraones que no se haya dicho ya?Agua era decir Nilo, ya que la vida de los egipcios antiguos tenía como eje ese río legendario. Digamos que en sus “escuelas públicas” se tenía a la natación como asignatura obligatoria. Las crecidas del río Nilo eran vitales para el Egipto antiguo, pero también podían provocar grandes inundaciones que se llevaban de por medio poblaciones enteras. Saber nadar, por tanto, era necesario para los egipcios desde muy pequeños.

A los fenicios les tenía que gustar el agua. No en vano consiguieron la primera talasocracia (dominio del mar) en el Mediterráneo. Se sabe que en sus barcos, donde prácticamente vivían, siempre viajaban varios buenos buceadores y nadadores para rescatar tripulantes y mercancías en caso de naufragio. Los griegos utilizaban la natación como entrenamiento militar. Incluso para llamar inculto a alguien se le decía: “no sabe nadar”.

Los romanos comenzaron a practicar en “lagos artificiales”, las primeras piscinas, juegos en el agua que incluían algo similar a las carreras en la tierra, pero dentro de esas grandes albercas. Son también famosos los espectáculos de agua en los coliseos romanos. Se llenaban los fosos con el líquido elemento simulando batallas navales, y salvar la vida dependía muchas veces de saber o no saber nadar.

La Biblioteca Nacional (España) cumplió 300 años



La escalinata que sube a la entrada de la Biblioteca esta flanqueada por grandes estatuas de prohombres de las letras o que con sus actos hicieron entrar en la Historia al mundo de las palabras. Alfonso X, el rey de sabio, frunce el ceño al visitante que con respeto se introduce en una de las mejores bibliotecas del mundo.

Biblioteca Nacional, pero antes Real

 

El primer Borbón, Felipe V, ordena que en 1712 se constituya en dependencia de palacio una biblioteca pública, con acceso permitido a cualquier cortesano, escribano, estudiante, clérigo o jurista que desase consultar los fondos que la Corona tenía. Lo más determinante para que la Biblioteca Pública de Palacio siguiera con vida y acabase transformándose en la Biblioteca Nacional fue el privilegio real que decretó Felipe V, precedente del actual depósito legal, que “obligaba” a todos los impresores del reino a depositar un ejemplar de los libros impresos en España.

Ya en el siglo XIX, en 1836, la Biblioteca dejó de ser propiedad real y tendría como gestor al Ministerio de la Gobernación; es en este año cuando toma el nombre de Biblioteca Nacional. Para la biblioteca el siglo decimonónico será una rica fuente de ingresos, gracias a los procesos de desamortización que permitieron incautaciones, algunas compras o donativos de las llamadas “manos muertas”, las muy clases pasivas del clero, la Iglesia y las órdenes religiosas; de estas fuentes vienen la mayoría de los documentos y libros más antiguos que posee la Biblioteca.

Virginia Woolf, ahogarse en la literatura




Virginia Woolf

Virginia Woolf, escritora inglesa que representa lo mejor de la corriente modernista en su lengua y perteneciente al grupo de artistas conocido como “los de Bloomsbury”. Al quitarse la vida en 1941, ahogándose en las aguas del Ouse, dejó dos notas, una a su marido, el editor de gran parte de su obra, Leonard Woolf, y otra a su hermana, Vanessa Bell.

El tiempo, las horas y Virginia Wolf

El tratamiento del tema del tiempo ocupa gran parte de la obra de la escritora londinense. Ella hizo diversas variaciones de ese recurso (el tiempo), siendo la obra más destacada por la crítica literaria “Al faro” (1927), el libro que la consagra y reconoce como novelista, tras varias novelas menos afortunadas de crítica y público y libros de relatos que pasaron desapercibidos.

Sin embargo, la novela más conocida, gracias a la película “Las horas” interpretada por Nicole Kidman en el papel de Virginia Woolf, es “La señora Dalloway” (1925); una novela que transcurre en las 24 horas de la vida de una mujer, campanada tras campanada de un reloj sumergido en la conciencia y en el sueño. Recurso, las ensoñaciones, difícil de trabajar en literatura, porque muchas veces se abusa de él para aclarar un argumento o peor todavía, para poner desenlace a una historia.

Un ambiente de poetas, escritores y filósofos

Virginia Woolf era Adeline Virginia Stephen, su nombre de soltera, nació en Londres el 25 de enero de 1882, en un ambiente sumamente culto. Su padre era un auténtico intelectual, historiador, ensayista y biógrafo, que recibía en su casa del número 22 de Hyde Park Gate, en Kensington, a lo más granado de la cultura victoriana. Su madre fue una bella modelo de pintores “prerrafaelitas” como Edward Burne-Jones.

Educada en casa, por su padre y tutores de ese entorno cultural, cuando fallecieron sus padres, al iniciarse el siglo XX, se trasladó con sus hermanos al barrio de Bloomsbury, comenzando sus contactos y relaciones con los artistas e intelectuales del conocido como círculo de Bloomsbury, un grupo de renovación cultural y de repulsa a los tabúes de la rígida moral victoriana.

La Latina, Beatriz Galindo


Monumento en Madrid a La Latina

Hablar de La Latina es hablar de Beatriz Galindo; una dama, cortesana de Isabel La Católica (siglos XIV y XV), que consiguió en fechas tempranas lo que anhelaban activistas feministas desde finales del siglo XIX: desempeñar tareas de alta responsabilidad intelectual y política que se se reservaban en exclusiva a los hombres.

Beatriz Galindo, la Latina

 

En el siglo XV no existía esa lucha de la mujer por la igualdad, en realidad no había conciencia de esa aspiración. El papel femenino en la sociedad estaba completamente supeditado al protagonismo del hombre. Las excepciones en el poder, las reinas, lo eran por cuestiones de cuna, una reina era en teoría superior a cualquier hombre; sin embargo, su condición de dama hacía cuestionar su capacidad como gobernante mucho más que si hubiese sido varón.

Le ocurrió a la inglesa Isabel I y le pasó a nuestra primera Isabel, que en el matrimonio con el príncipe aragonés Fernando, hubo mucho de constatación de su habilidad (y derecho) para el gobierno y sometimiento de la masculina nobleza peninsular. En 1486, cuando Beatriz Galindo se disponía a entrar en un convento para convertirse en monja, único oficio “cualificado” al que una dama podía aspirar en la época, la reina Isabel, sabedora de sus conocimientos profundos del latín, mandó traerla a la corte, para ser su preceptora y enseñarle la lengua culta.

Desafiando su condición de mujer

 

La fecha de nacimiento de La Latina se data hacia 1465. De familia hidalga venida a menos, como muchas en el siglo en el que se culminaba la reconquista, fue elegida por ser la menor de varias hermanas para hacerse novicia. Se le preparó para ello enseñándole algunas nociones de la lengua eclesiástica, el latín, y no podía estar en mejor sitio para tal menester. Nació en Salamanca y allí, en las recientes aulas de la universidad salmantina, fue adquiriendo tan notorio nivel en la lengua clásica que con sólo 15 años ya era conocida por todo el reino como La Latina.

Esa fama, como ya sabemos, llegó hasta la reina católica, que se la arrebató a la Iglesia y ya en la Corte no sólo fue profesora de latín de Isabel I, también los cronistas de la época la señalan como consejera, camarera (ayudante de cámara) y mujer de toda confianza de la soberana.

Irlanda, la tierra de más escritores por metro cuadro


James Joyce

El "Ulises" de James Joyce (novela publicada en 1922) es como la "Odisea" de Homero (poema canto se estima entre el VIII y VII a. de C.), una obra fundamental que trasciende su tiempo. Es solamente un ejemplo del desproporcionado peso de la literatura irlandesa en la cultura occidental si lo comparamos con su tamaño como país. La isla celta ha cantado sus prosas y sus versos por todo el mundo, ya que el irlandés, como Ulises, es el ciudadano errante del mundo.


La gran cosecha del siglo XVIII al XX


Han ganado un premio Nobel de Literatura cuatro escritores, alto porcentaje también dentro de la estadística de los galardonados en lengua inglesa. Estos escritores son W.B.Yeats, George Bernard Shaw, Samuel Beckett y Seamus Heaney. Escriben en inglés, aunque para los expertos la irlandesa se distingue del resto de la literatura anglosajona en su legado celta, en sus raíces germinadas en la literatura gaélica medieval.
Campiña irlandesa
Es quizás por tener unas marcadas características propias, que la distinguen tanto de la literatura de Inglaterra, más curiosa esa abundancia de buenos escritores y que hayan sido de tanta influencia en el resto de las literaturas del mundo occidental. La “isla esmeralda”, como le llamaban los poetas románticos del XIX, se llenaba de buena literatura y se vaciaba de buenas gentes, que hambrientas (Hambruna Irlandesa de la Patata) debían emigrar, sobre todo a América.


Jonathan Swift, reserva del XVIII


El autor más conocido del dieciocho irlandés, J. Swift, nos ha dejado “Los viajes de Gulliver” (1726). Sus adaptaciones actuales para libros o películas infantiles han ocultado su gran carga satírica. Swift arremetía contra su sociedad y contra la condición humana. Quién no recuerda a esos seres sabios y bondadosos, los caballos que hablaban y dejaban en evidencia la miseria humana del viajero Gulliver. Aunque pasó prácticamente toda su vida en Inglaterra, Jonathan Swift nació en Irlanda y la fantasía de su obra entronca con la mitología céltica (enanos y gigantes).


William Butler Yeats, comienza los crianzas del XIX


Pero se interrelaciona más la obra de W. B. Yeats (1865-1939) con la literatura gaélica porque es el poeta del mítico mundo de los héroes celtas. Fue uno de los impulsores del “Renacimiento celta”, un movimiento que se oponía a la influencia monopolista de la cultura inglesa en la isla irlandesa. También fue el poeta de las praderas verdes de Irlanda, esas que John Ford rodó en El hombre tranquilo” (1952), con John Wayne, en la aldea de Innisfree y que él cantó en el poema titulado “The Lake Isle of Innisfree” (1922).

La Guardia Suiza, el mini ejército del Vaticano

Guardías suizos en formación de honores

Los mercenarios alemanes y españoles del emperador Carlos V cometían el mayor saqueo de Roma (el “Saco de Roma”, 1527)
desde el tiempo de los bárbaros que asolaron a la Ciudad Eterna. Era el ejército desbocado de un emperador molesto, el monarca más poderoso del mundo no podía pagar a sus ejércitos y no impidió que los mercenarios saquearan hasta el Vaticano. Los escasos doscientos hombres de la Guardia Suiza aguantaron la acometida de esos nuevos bárbaros hasta los pies del mismo altar de San Pedro.

Creación de la Guardia Suiza

 

Todavía no existían los ejércitos nacionales y profesionales, tal como luego se concibieron a partir de las levas populares, reclutamiento en las poblaciones de cada reino o estado. Los monarcas contaban con ejércitos privados, con las tropas que aportaban sus nobles o, directamente, con mercenarios a sueldo. El Papa también era un rey que movía piezas en el tablero europeo del siglo XVI, donde España, Inglaterra, el Sacro Imperio (Austria y los electores germanos), Francia y la república veneciana se disputaban la península italiana e influir en Roma. Los Estados Pontificios debían protegerse de esa codicia.

Fue el papa Julio II (1503-1513) quien aprovechó las buenas relaciones que el Papado tenía ya con varios cantones suizos y sus ejércitos (él como cardenal luchó junto a estas huestes). Desde años atrás el Vaticano había financiado cuarteles de mercenarios en suelo helvético. Lo más razonable era aprovechar esa “cantera” de tropas suizas para constituir la “guardia pretoriana” del Sumo Pontífice. A su petición de un ejército privado, nobles de Zurich y Lucerna, prepararon y financiaron, bajo la tutela del cardenal Mateo Schinner, el envío de soldados helvéticos.

Doscientos soldados suizos, experimentados guerreros

 

La documentación de la época parece fechar en la noche del 21 de enero de 1506 la llegada desde la Conferencia Helvética de este contingente a Roma. Eran 200 soldados cristianos, de demostrada fe católica, que en la misma mañana del 22 de enero eran bendecidos por Julio II y convertidos en su guardia personal, nacía oficialmente la Guardia Suiza Pontificia, que es el título que ostentan desde entonces.

Pronto tuvieron arduo trabajo, pues Julio II era poco pontífice y muy guerrero. Gustaba más de colocarse la armadura y dirigir a sus tropas, que de ponerse la tiara papal y celebrar santas misas. Murió en 1513 y su reinado de diez años se caracterizó por desear controlar territorialmente toda Italia, sobre todo el estratégico norte; sus sucesores, el Médici León X (1513-1521), el “holandés” Adriano VI (1522-1523) y el otro Médici, primo de León X, el papa Clemente VII (1523-1534), no tuvieron una gestión política y militar tan eficaz como la del “batallador” Julio II.

Los 'hombres azules' son los Tuareg


Los tuareg son gente endurecida en su trashumancia por los desiertos del Gran Sahara. Esa forma nómada de vida les trae problemas con los países que comparten frontera en ese inmenso desierto del norte de África.

En los años setenta el derrocado líder libio apoyó a los tuareg en sus conflictos armados con Malí y Níger, ofreciéndoles refugio y bases de entrenamiento militar en el vasto desierto libio, al sur del país donde se creyó intentaron esconder a Muamar Gadafi y éste se dirigía cuando le detuvieron y asesinaron a golpes en un tumulto encolerizado.

Tuareg, tribus del sur de Libia

El supuesto apoyo tuareg a los Gadafi sería por parte de una tribu de esta etnia berebere, algo más asentada, sin perder su estilo de vida de caravanas nómadas, entre Argelia y Libia, que ha mantenido enfrentamientos armados con un destacamento formado por milicianos rebeldes y tribus locales que controlan la región de la ciudad de Gadamés. Es la zona suroeste del país y posible vía de escape de Gadafi y la corte que le acompaña a Níger, bordeando y bajando por la frontera de Argelia.

Portavoces tuareg se quejaron al CNT (Consejo Nacional de Transición), el gobierno libio de transición a una supuesta democracia, por los ataques que creen es una excusa del nuevo gobierno libio para “echarles” de la zona, ya que las tribus de otras etnias, de mayoría árabe, nunca vieron con agrado la presencia tuareg en la región.

Las caravanas del desierto

Caravana desierto

África es la cuna de la humanidad y es, paradójicamente, el continente más olvidado. Europa vive de espaldas a un continente próximo geográficamente pero muy lejano culturalmente. El Sahara es una gran barrera geofísica, una zona árida, un gran desierto que se extiende desde el Atlántico al Mar Rojo. Además, este “muro geográfico” ha separado al continente del resto del mundo no solo por ser región inhóspita, también por marcar frontera y ser tierra de nadie entre eternos rivales, Occidente y el Islam africano, acrecentando el aislamiento de las regiones subsaharianas.

Sin embargo, muchos pueblos han hecho del desierto, sus dificultades y limitaciones, una forma y lugar de vida.


Las antiguas rutas transaharianas



La vía de comunicación más antigua que se puede documentar está en el Nilo, es una ruta del Egipto anterior a las dinastías y venía a unir el complicado de remontar Mar Rojo con el fácil curso del Nilo y el Mediterráneo. El hecho de que el noreste africano esté en “pendiente”, sea muy escarpada la altiplanicie, permite al gran río Nilo encontrar un fácil camino al mar Mediterráneo aunque sea atravesando un difícil desierto, el Sahara. El Mar Rojo, en cambio, resulta muy costoso de remontar, su navegación hacia el norte se ve impedida por vientos predominantes de dirección contraria.

Se han encontrado restos arqueológicos con grabados y pinturas de barcos de juncos fechados hacia el 4.000 a. de C. que demuestran que desde un punto de la costa del Mar Rojo, en las proximidades de la actual Quseir, hasta la orilla del Nilo a la altura de la actual Qift, las mercancías de los barcos que venían del Índico eran llevados por tierra – ruta del desierto- hasta las barcazas del río, cuya corriente facilitaba la llegada al norte, al Mediterráneo.

Origen del nombre Carmen

Cartel de la ópera "Carmen"
Una tesis muy aceptada es que viene del latín y de la raíz del verbo cantar, que derivaría en “canto”. Carmen significaría canto o poema en latín. Pero otra teoría sitúa su origen en el mítico monte Carmelo, en Palestina, que en hebreo se llamaba Karmel, “vergel o jardín”; de ahí, del hebreo karmel, se relaciona con la palabra árabe karm que también significaría jardín, pero derivado de huerto o viñedo, que es el significado que primero se le dio en árabe.

Carmen, poema; Carmen, monte sagrado; Carmen, jardín


Carmen procedente del latín seguiría las reglas de la eufonía; es decir, se arreglarían los orígenes sonoros de la palabra para que “sonase” mejor en la nueva lengua. Pues Carmen procedería de canere, “cantar”, y para construir la palabra “canto, verso”, se tenía que haber derivado en canimen. Como no gustaba la sonoridad y la afinidad con otros significados menos “prosaicos” (canis, “perro”) se sustituyó la i por la r; así tendríamos, ca-n-rmen, finalmente carmen (canto).

En el hebreo y en el árabe coinciden líneas de “investigación” gramatical y semántica. En ambos idiomas la palabra karm está relacionada con los significados de jardín, vergel, huerto, viñedo… Es probable que el origen del nombre Carmen, tan usado por las mujeres hispanas, sea un mestizaje de influencias. El monte Carmel o Carmelo, situado al sur de la bahía de Haifa, es el monte del profeta Elías, monte Kerem-El (vergel de Dios), que luego en época cristiana contendrá la advocación a la Virgen María de Monte Carmelo, con unos monjes muy activos, los carmelitas, que propagan el culto a esta virgen (luego derivó en la del Carmen) a toda la cristiandad desde el siglo XIII.

Winston Churchill fue premio Nobel de Literatura


Sir Winston Churchill fue premio Nobel de Literatura con un apartado del que ahora adolecemos en el panorama político. En la concesión del Nobel en 1953 se valoró la gran brillantez de su oratoria, los textos de sus discursos eran magníficos, ya que conseguían con una excelente prosa los objetivos de toda buena oratoria: defender sus ideas con exaltación, llegando de manera eficaz al intelecto y al espíritu del público oyente.

La oratoria de Churchill

Quizás la más famosa frase de uno de sus discursos sea, “sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas”. Estamos ante la batalla de todas las batallas, la preparación del desembarco aliado en Normandía, el día D. Lógicamente, Churchill no hace una mención directa en su discurso ante la Cámara de los Comunes el 13 de mayo de 1940 al desembarco, los nazis seguían con atención todas sus declaraciones, para conseguir alguna pista sobre sus posibles siguientes movimientos.

En el discurso, Sir Winston venía a decir a los parlamentarios más preocupados por la estabilidad política que por el curso de la guerra, que en su programa político solamente podía ofrecer sacrificio, esfuerzo para seguir batallando (estaban luchando en varios frentes y aún soportaban la “batalla aérea de Inglaterra”) y estar preparados en la hora final, en la lucha a vida o muerte por sobrevivir. Era evidente que les estaba preparando para la gran decisión que tomó con su aliado Roosvelt de pasar a la acción, abriendo una ofensiva en la Europa occidental, en Francia.

Origen del nombre Ana

Ana Bolena, en la serie TV "Los Tudor"

Ana es un nombre de gran acogida internacional, está traducido en diferentes versiones y ha sido y es uno de los más usados entre las mujeres de todo el mundo. Su significado en la palabra hebrea, Hanna, origen claro del nombre, tiene raíz femenina y sería "mujer benéfica, compasiva, llena de gracia". En la historia el nombre ha sido usado por reinas y princesas, aunque también era muy común entre las gentes del pueblo. A la madre de la Virgen María se le atribuye el nombre de Ana, pero no aparece en el Nuevo Testamento, sino en los evangelios apócrifos de Santiago que son del siglo II d. C.

Ana es un palíndromo

El nombre de Ana se puede leer de derecha a izquierda o viceversa; es un palíndromo, palabra o frase que se puede leer al revés. En su origen hebreo no era posible, pero acabó siendo un nombre muy del gusto de los sefardíes, los judíos hispanos, que en su traslación al castellano sefardí el nombre de Ana se decía Jana y de ahí pasó al castellano como Hana y luego, al no pronunciarse la h, como Ana.

La tradición cristiana, decíamos, considera a la madre de la Virgen María como Ana; es decir, “compasiva y llena de gracia”. Pero se referían más a atributos personales que al nombre, no es hasta más de cien años después que aparecen escritos del cristianismo primitivo (en la Biblia solo aparece una Ana como madre del profeta Samuel) llamando a la madre de la Virgen con el nombre de Ana.

Ana y sus múltiples variantes

Aunque parece que no, por el chiste fácil que saldría, también Ana tiene su correspondiente en masculino. No se trataría del que están mal pensando, sino de los vocablos Ananías y Abderramán; nombres masculinos derivados del nombre femenino Ana más comunes y empleados en el entorno cultural de Oriente Próximo, entre judíos y musulmanes.

Pero el nombre de Ana ha tenido traslaciones y variantes en casi todas las lenguas. Ejemplos más escuchados: Annette, Anuska, Aniuska, Anabel, Anabella, Anne, Annie, Anita, Anaís, Anna, Hanna, Hannah, Anía, Ani, Anita, Nancy…

Los Grimaldi, príncipes de cuento




Los Grimaldi, foto oficial 

Alberto II de Mónaco, de la dinastía de los Grimaldi, hijo de Raniero III y de la actriz norteamericana Grace Kelly, es un príncipe del siglo XXI en un minúsculo estado producto de la Edad Media. La existencia de ese principado en la Costa Azul francesa es casi un milagro, un cuento de princesas que ha logrado sobrevivir sobre todo gracias a la eficaz labor diplomática de Raniero Grimaldi, verdadero fundador del actual Mónaco.

Raniero III de Mónaco



No vamos a hacer una historia del principado desde sus orígenes, allá en el siglo XIII ganado por el noble de origen genovés Francisco Grimaldi, que en las guerras entre Gibelinos y Güelfos tomó para estos últimos el castillo de Mónaco con la estratagema, cuentan, de disfrazarse de monje y abrir las puertas de la fortaleza a sus guerreros.

Vamos a centrarnos en el siglo XX, y en cómo un noble arruinado pudo convertir su ciudad estado enclavada en plena República de Francia en un próspero principado, paraíso para las principales fortunas del mundo. El juego en el viejo Casino de Montecarlo era ya desde el siglo XIX la principal actividad económica del segundo país más pequeño del mundo, tras la ciudad del Vaticano. Pero el casino que había construido el príncipe Carlos III a mediados del XIX, aprovechando que en los países vecinos, Francia e Italia, se consideraba ilegal el “juego de azar”, era un negocio en la bancarrota en 1950, cuando Raniero fue coronado.

Ingreso en las Naciones Unidas y en el Consejo de Europa


Entre sus logros políticos más destacados encontramos el ingreso del país-ciudad en la ONU. Considerando que las relaciones exteriores y su defensa debían estar controladas, según acuerdos con Francia, por el presidente de la república francesa, que Raniero obtuviese la acreditación como estado miembro suscitó entre su pueblo tanto cariño y popularidad como consiguió al casarse con la bellísima actriz, Grace Kelly.

La Kelly, musa de Alfred Hitchcock, estaba en los años cincuenta en Montecarlo rodando en una producción de Hollywood. Para la historia del pequeño principado, la “conquista” de este joven príncipe del siglo XX fue, si cabe, más importante que la conquista de la fortaleza en 1299 por Francisco Grimaldi. Conquistar a la actriz de moda en Hollywood, siendo “bajito” y no muy agraciado, es una hazaña tan encomiable como tomar un castillo con apenas doscientos soldados, que era el exiguo ejército del noble antepasado de Raniero. 

El misterio de la muerte y tumba de Alejandro Magno

El llamado sarcófago de Alejandro Magno no fue su tumba

Su legado no es solo Alejandría. Su huella histórica no ha sido crear un imperio desde las montañas del norte de Grecia, pasando por el norte de África, todo el Oriente Medio y hasta los valles a los pies del Himalaya. No, Alejandro Magno es mucho más que un conquistador, es el hacedor de una civilización que, en cierta forma, aún pervive entre nosotros.

Y el dios Alejandro creó el mundo... helenístico

El Hacedor es un término que se aplica al creador, en las religiones a Dios. Alejandro Magno se sospecha que lo fue. Es decir, respetando el rigor histórico, fue inmediatamente divinizado por sus "hijos", los herederos de su obra: el helenismo. Encontrar su tumba debía ser más fácil de lo que ha sido hasta ahora (realmente sólo hay sospechas de su ubicación), sus seguidores, macedonios, griegos, persas, egipcios, enseguida tuvieron donde venerarle en un sepulcro mandado construir por Ptolomeo en Alejandría. El mismo emperador Augusto, tres siglos después lo visitaría cuando Egipto pasó a ser provincia romana.

Aunque es evidente que la tumba templo no fue una construcción de la importancia y magnitud de las pirámides, ya que no tuvo la capacidad de aguantar el tiempo como estas maravillas de la Antigüedad. Ese resulta ser el primer indicio de que su muerte, tras sufrir una misteriosa enfermedad, tuvo grandes incógnitas. Las fiebres que le llevaron al Olimpo de los dioses el 13 de junio del 323 a. C. pudieron ser causadas por un envenenamiento. El caso sigue abierto.

Babilonia, Siwah y Macedonia

Durante meses el cadáver del gran rey permaneció en un ataúd de oro en Babilonia, ciudad a la que había regresado desde su exitosa campaña de conquista de la India por las presiones de sus soldados veteranos macedonios, agotados de tantas batallas. En la ciudad persa pensaba recobrar fuerzas y emprender otras campañas de conquista, esta vez lanzando sus falanges contra Arabia. Sin embargo, el 3 de junio enfermaba con altas fiebres. Diez días después fallecía. Embalsamado y perfumado reposó en el sepulcro de oro mientras sus generales se repartían su imperio.

El propio Alejandro dejó dicho su deseo de ser inhumado en el oasis egipcio de Siwah. Ese deseo sería por una revelación. Según el mismo Alejandro Magno cuando visitó el templo del dios Amón, éste le saludó como hijo. Es decir, el mismo Alejandro dictaminó a los suyos que estaba tocado por los dioses, que su misión de conquista era la creación de un nuevo mundo.

Su última voluntad no parece que se cumpliese con certeza, pues desde el mismo óbito se discutió qué hacer con el ataúd de oro. Los macedonios fieles, los hombres que le acompañaron desde que prosiguió la obra de conquista de su padre, el rey Filipo, querían enterrarle en Macedonia junto al progenitor.

Clara Campoamor y el voto para la mujer


Clara Campoamor, política y abogada española durante la segunda república, consiguió el voto para las mujeres en dura pugna parlamentaria con otra mujer contraria a ello; Victoria Kent se negaba a concederles el voto porque consideraba que la votación femenina estaba condicionada por el fuerte influjo de maridos, padres, novios, hermanos, tutores... en definitiva, por el hombre.

Una mujer un voto

El 1 de octubre de 1931, Clara Campoamor leía su discurso en el congreso de los diputados, en una recién inaugurada II República, quedando aprobada la ley del sufragio universal e incluido en el artículo 36 de la constitución que se estaba elaborando. Lo conseguía tras varios meses de lucha, sin apenas apoyos, y suponiendo su mayor logro político, pero también su propia tumba política. A partir de entonces, tras la derrota electoral de la izquierda en 1933 y la entrada en el gobierno de CEDA, le achacaron la pérdida de votos progresistas por haber permitido votar a la “mujer subyugada por los curas, por sus confesores”.

A Clara no le importó ese vacío político, su lema era “mi ley es la lucha”. Logró hacer ver que la mujer no votaría influida por su condición desigual, que debía votar por su condición de ciudadana. Defenderá el derecho de la mujer a ser consideradas ciudadanos de primera, por encima del sentido de su voto.

Una mujer una carrera

Nació en Madrid, en el barrio de Maravillas, un 12 de febrero de 1888. Su padre fue contable en un periódico y su madre costurera. Padres obreros, él republicano, ella una mujer luchadora, como pronto lo fue la hija, porque quedaron viuda y huérfana en 1908. La hija seguiría las convicciones políticas del padre y tras varios trabajos de subsistencia, que van desde funcionaria en Correos, telefonista o profesora de adultos, logra en 1920 un trabajo de secretaria de dirección en el periódico “Tribuna”, un puesto que le permite conocer mucha gente y empezar a interesarse por la política.

Retoma sus estudios de bachillerato pasados los treinta años, que realiza en tiempo récord. Se matricula en Derecho y también lo acaba en la mitad de tiempo, en 2 cursos es abogada, con 36 años es una de las pocas letradas del país. Desde 1923 interviene y promueve todos los foros sobre feminismo que se dan en la capital española. Su activismo político estará alentado en la lucha por la igualdad.

Es elegida en 1931 diputada dentro de las listas del Partido Radical, que se había declarado como republicano, laico, liberal y demócrata; declaración que coincide con el ideario de Clara Campoamor. Formará parte de los 21 diputados constituyentes de la nueva carta magna de la república del 14 de abril.

En esa comisión va a luchar por sus ideales con pundonor: la igualdad jurídica de los hijos e hijas habidos dentro y fuera del matrimonio, establecer la no discriminación por razón de sexo, el divorcio y el sufragio universal, a menudo llamado “voto femenino”. Logró que se incluyera en la Constitución todo, excepto lo concerniente al voto, como ya hemos dicho, que tuvo que debatirse enconadamente en el Parlamento.

Origen del nombre Juan

Fotograma de la película: “Iván el Terrible” de Sergei Eisenstein

Como María lo es para las mujeres, Juan es el nombre por antonomasia para el género masculino en el ámbito cultural latino o de raíces cristianas. Juan es de origen hebreo, como se piensa lo es Maria, aunque en este caso la procedencia etimológica está más clara, al provenir del hebreo Yôhannan, cuya traducción más correcta sería 'El fiel a Dios'. Juan pasó a la cultura grecolatina con una pronunciación similar, Ιωvνης (Ioannis) y a través de la religión cristiana viajaría a la Europa oriental conservando la grafía antigua originando, curiosamente, otro nombre.

El nombre Iván es Juan

Si tiene un amigo que se llame Iván quizás ni él ni usted sabían que su nombre es una derivación rusa, del ámbito cultural ortodoxo, del nombre latino Juan. Al conservarse las letras clásicas del nombre, se acabó pronunciando de otra forma y pareciendo otro nombre cuando se les puede considerar equivalentes. Juan = IVAN se escribiría con la clásica grafía latina; es decir, la I es la j y la V es la u de Juan. De esta manera tendríamos en Rusia y el mundo ortodoxo a Iván por Juan.

Iván el Terrible o Juan IV el monarca del Renacimiento ruso

Según los ojos del observador de la Historia un personaje es terrible o es glorioso. Pasó con Iván el Terrible, zar de Rusia de 1547 a 1584, que en la historia tendrá asociado a su nombre, Iván, el apodo de “Terrible” al haber formado una guardia pretoriana que acabaría convirtiéndose en una casta social, los opríchnik. Estos guardias personales del zar se dedicaron a asesinar boyardos, los terratenientes feudales rusos, para consolidar el poder central del monarca, entorno a la capital rusa, Moscú.

De ahí le viene el sobrenombre, pues estos opríchnick acabaron siendo sus terribles verdugos para combatir al poder de los nobles y consolidar la monarquía. Para otros ojos, Iván IV es Iuan IV, uno de los monarcas más importantes de la Edad Moderna en Rusia para consolidar y crear el embrión del futuro Estado ruso.

Origen del nombre María

La Virgen María, en la escena cristiana más popular
María a solas, María José, María Fernanda, Ana María, María Gema, María Ana, María del Carmen, María Cristina... de esta forma, con nombres compuestos, podríamos seguir durante varios párrafos. El nombre de María es de origen hebreo, María o Miriam (el plural en hebreo), se ha extendido por todo el mundo, sobre todo por los países y regiones culturales con raíces cristianas, ya que María fue el nombre de la mujer hebrea madre de Jesucristo y motivo de veneración entre los católicos.

El Nuevo Testamento

En la Biblia, en el libro del Nuevo Testamento, queda claro el uso de María como nombre muy frecuente entre las mujeres hebreas en la Palestina de la época de dominación romana. María Magdalena y la misma madre de Jesús, María, aparecen como personajes con este nombre. El significado preciso del nombre de "María" no está del todo consensuado entre los investigadores de la onomástica, disciplina auxiliar de la historia y de la filología para establecer los orígenes y la historia de los nombres y apellidos; desde puntos de vista etimológicos e históricos.

Algunos señalan un posible origen en la etimología hebrea: mry Yah; cuya traducción vendría a ser “amada de Yah(ve)”, Miryam-María, en sus derivaciones trasladadas al latín. También hay bastante consenso en una traducción que sería literalmente, “la excelsa”. María vendría, de una forma u otra, a relacionarse con la grandeza divina de la “maternidad” y de la mujer como criatura “suprema y excelsa”.

La Biblia y otros orígenes más “profanos”

La presencia del nombre de María o Miriam (son de la misma etimología) tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento nos indica el uso muy antiguo de esta onomástica para referirse a las mujeres de cierta consideración y edad. Para otros especialistas el origen estaría, simplemente, en el significado de “señora” que podría tener el nombre por una traducción del arameo mra (señora). Los críticos a este origen hablan de que es una propuesta muy posterior hecha por los “padres de la Iglesia”.

El origen más curioso aportado a este debate inconcluso sobre el origen de María sería el que proponen algunos investigadores sobre la derivación de la raíz mrh que tenía como significado "rebelarse" y relacionándolo con las protestas de María contra su hermano Moisés. Curioso, porque otros estudiosos consideran el origen de María como significado de “hermana de Moisés”. Sea esta línea la correcta, podríamos decir desde ahora que vamos a una Maríafestación a rebelarnos. Tiene su ironía, María siempre se asocia a “revelaciones” o a rebelarse.