lunes, 3 de noviembre de 2014

Irlanda, la tierra de más escritores por metro cuadro


James Joyce

El "Ulises" de James Joyce (novela publicada en 1922) es como la "Odisea" de Homero (poema canto se estima entre el VIII y VII a. de C.), una obra fundamental que trasciende su tiempo. Es solamente un ejemplo del desproporcionado peso de la literatura irlandesa en la cultura occidental si lo comparamos con su tamaño como país. La isla celta ha cantado sus prosas y sus versos por todo el mundo, ya que el irlandés, como Ulises, es el ciudadano errante del mundo.


La gran cosecha del siglo XVIII al XX


Han ganado un premio Nobel de Literatura cuatro escritores, alto porcentaje también dentro de la estadística de los galardonados en lengua inglesa. Estos escritores son W.B.Yeats, George Bernard Shaw, Samuel Beckett y Seamus Heaney. Escriben en inglés, aunque para los expertos la irlandesa se distingue del resto de la literatura anglosajona en su legado celta, en sus raíces germinadas en la literatura gaélica medieval.
Campiña irlandesa
Es quizás por tener unas marcadas características propias, que la distinguen tanto de la literatura de Inglaterra, más curiosa esa abundancia de buenos escritores y que hayan sido de tanta influencia en el resto de las literaturas del mundo occidental. La “isla esmeralda”, como le llamaban los poetas románticos del XIX, se llenaba de buena literatura y se vaciaba de buenas gentes, que hambrientas (Hambruna Irlandesa de la Patata) debían emigrar, sobre todo a América.


Jonathan Swift, reserva del XVIII


El autor más conocido del dieciocho irlandés, J. Swift, nos ha dejado “Los viajes de Gulliver” (1726). Sus adaptaciones actuales para libros o películas infantiles han ocultado su gran carga satírica. Swift arremetía contra su sociedad y contra la condición humana. Quién no recuerda a esos seres sabios y bondadosos, los caballos que hablaban y dejaban en evidencia la miseria humana del viajero Gulliver. Aunque pasó prácticamente toda su vida en Inglaterra, Jonathan Swift nació en Irlanda y la fantasía de su obra entronca con la mitología céltica (enanos y gigantes).


William Butler Yeats, comienza los crianzas del XIX


Pero se interrelaciona más la obra de W. B. Yeats (1865-1939) con la literatura gaélica porque es el poeta del mítico mundo de los héroes celtas. Fue uno de los impulsores del “Renacimiento celta”, un movimiento que se oponía a la influencia monopolista de la cultura inglesa en la isla irlandesa. También fue el poeta de las praderas verdes de Irlanda, esas que John Ford rodó en El hombre tranquilo” (1952), con John Wayne, en la aldea de Innisfree y que él cantó en el poema titulado “The Lake Isle of Innisfree” (1922).

Seamus Heaney. Imagen libre de derechos, Wikimedia

George Bernard Shaw, un gran reserva de casi cien años


El dramaturgo Bernad Shaw fue prolífico autor de obras teatrales, en una época en que nacían los movimientos obreros, él quiso ser un “trabajador” de la palabra, un esforzado peón de la escritura, con más de sesenta piezas. A caballo entre dos siglos, nació en 1856 y murió en 1950, casi un siglo de fuerte conciencia humanística, acabó siendo un socialista convencido. Su obra de teatro “Pigmalión” fue llevada al cine con guión suyo que recibió un Óscar (1938), por lo que es el único escritor en tener el nobel de literatura (1925) y la estatuilla dorada de Hollywood. Rechazó el dinero del premio Nobel, cediéndolo a una fundación cultural.

Samuel Beckett y Seamus Heaney, grandes reservas del XX


Seamus Heaney (1939- 2013), el último galardonado con el nobel de Literatura (en 2005), decía que el escritor irlandés siempre había formado parte del pueblo, como voz del pueblo, y que por eso eran tantos y tan buenos. Y lo dijo un escritor que nació en uno de los condados que permanecen bajo la corona británica en el norte de Irlanda. Católico activo, no soportó la violencia entre protestantes y católicos en el Ulster y se marchó a vivir a Dublín; desde allí escribió su poesía que los críticos describen como de gran emoción “física y telúrica”.

De Beckett destacar que fue alumno y asistente del primer gran escritor irlandés nombrado en el artículo, James Joyce, que su obra es tan extensa como imprescindible para entender la literatura moderna, al ser uno de los principales representantes de lo que se ha llamado “experimentalismo” literario del siglo XX. Dramaturgo, poeta, novelista, ensayista y crítico literario, destacó quizá más por la actividad primera. Su obra más conocida “Esperando a Godot” (1952) es pieza clave del llamado “teatro del absurdo”.

Hemos seleccionado a J. Swift y a los cuatro Nóbel, pero la nómina de escritores irlandeses es fructífera: Bram Stoker, el autor de “Drácula”; el poeta Oscar Wilde; Arthur Connan Doyle, el creador del detective Sherlock Holmes… seguir con la lista es tarea imposible, nos dejaríamos a muchos y muchas (las hermanas Bronte, por ejemplo) sin nombrar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario