martes, 2 de diciembre de 2014

Virginia Woolf, ahogarse en la literatura




Virginia Woolf

Virginia Woolf, escritora inglesa que representa lo mejor de la corriente modernista en su lengua y perteneciente al grupo de artistas conocido como “los de Bloomsbury”. Al quitarse la vida en 1941, ahogándose en las aguas del Ouse, dejó dos notas, una a su marido, el editor de gran parte de su obra, Leonard Woolf, y otra a su hermana, Vanessa Bell.

El tiempo, las horas y Virginia Wolf

El tratamiento del tema del tiempo ocupa gran parte de la obra de la escritora londinense. Ella hizo diversas variaciones de ese recurso (el tiempo), siendo la obra más destacada por la crítica literaria “Al faro” (1927), el libro que la consagra y reconoce como novelista, tras varias novelas menos afortunadas de crítica y público y libros de relatos que pasaron desapercibidos.

Sin embargo, la novela más conocida, gracias a la película “Las horas” interpretada por Nicole Kidman en el papel de Virginia Woolf, es “La señora Dalloway” (1925); una novela que transcurre en las 24 horas de la vida de una mujer, campanada tras campanada de un reloj sumergido en la conciencia y en el sueño. Recurso, las ensoñaciones, difícil de trabajar en literatura, porque muchas veces se abusa de él para aclarar un argumento o peor todavía, para poner desenlace a una historia.

Un ambiente de poetas, escritores y filósofos

Virginia Woolf era Adeline Virginia Stephen, su nombre de soltera, nació en Londres el 25 de enero de 1882, en un ambiente sumamente culto. Su padre era un auténtico intelectual, historiador, ensayista y biógrafo, que recibía en su casa del número 22 de Hyde Park Gate, en Kensington, a lo más granado de la cultura victoriana. Su madre fue una bella modelo de pintores “prerrafaelitas” como Edward Burne-Jones.

Educada en casa, por su padre y tutores de ese entorno cultural, cuando fallecieron sus padres, al iniciarse el siglo XX, se trasladó con sus hermanos al barrio de Bloomsbury, comenzando sus contactos y relaciones con los artistas e intelectuales del conocido como círculo de Bloomsbury, un grupo de renovación cultural y de repulsa a los tabúes de la rígida moral victoriana.



Un ambiente liberal

En 1912, al cumplir los treinta años, una edad avanzada para perder la soltería según la época, se casó con el escritor Leonard Woolf, economista y miembro también del grupo de Bloomsbury. Nunca tuvo éxito como escritor, su mayor logró fue amar a Virginia y fundar, junto a la escritora, en una vieja imprenta, la que sería la conocida casa editorial “Hogarth Press”, según palabras del propio Leonard.

Una de las facetas del grupo Bloomsbury era su permisividad sexual, en batalla constante contra la puritana sociedad victoriana. Estaban en contra de la exclusividad amatoria, y por los años veinte Virginia conoció a la jardinera y aspirante a escritora Vita Sackville-West, que tras ambiguas citas y tentativas amorosas, comenzaron una relación sentimental y sexual que compartió con su matrimonio hasta la década de los treinta.
 
Entre la locura y la escritura

Sufría constantes depresiones por la elevada exigencia sobre si misma como escritora y por la constante insatisfacción por su obra. Una lucha tenaz por intentar ser algo que no era. Virginia intentaba ser simplemente, existir sin tener que escribir para ser. No lo logró, cada crisis nerviosa, de locura y alucinaciones, supuso una barca que le llevó por los mares de la imaginación hasta una nueva novela. En la última crisis, en 1941, hundió la barca (se llenó de piedras los bolsillos de su abrigo para ahogarse) y no quiso llegar a la orilla de la cordura.

No hay comentarios:

Publicar un comentario