jueves, 30 de octubre de 2014

La Guardia Suiza, el mini ejército del Vaticano

Guardías suizos en formación de honores

Los mercenarios alemanes y españoles del emperador Carlos V cometían el mayor saqueo de Roma (el “Saco de Roma”, 1527)
desde el tiempo de los bárbaros que asolaron a la Ciudad Eterna. Era el ejército desbocado de un emperador molesto, el monarca más poderoso del mundo no podía pagar a sus ejércitos y no impidió que los mercenarios saquearan hasta el Vaticano. Los escasos doscientos hombres de la Guardia Suiza aguantaron la acometida de esos nuevos bárbaros hasta los pies del mismo altar de San Pedro.

Creación de la Guardia Suiza

 

Todavía no existían los ejércitos nacionales y profesionales, tal como luego se concibieron a partir de las levas populares, reclutamiento en las poblaciones de cada reino o estado. Los monarcas contaban con ejércitos privados, con las tropas que aportaban sus nobles o, directamente, con mercenarios a sueldo. El Papa también era un rey que movía piezas en el tablero europeo del siglo XVI, donde España, Inglaterra, el Sacro Imperio (Austria y los electores germanos), Francia y la república veneciana se disputaban la península italiana e influir en Roma. Los Estados Pontificios debían protegerse de esa codicia.

Fue el papa Julio II (1503-1513) quien aprovechó las buenas relaciones que el Papado tenía ya con varios cantones suizos y sus ejércitos (él como cardenal luchó junto a estas huestes). Desde años atrás el Vaticano había financiado cuarteles de mercenarios en suelo helvético. Lo más razonable era aprovechar esa “cantera” de tropas suizas para constituir la “guardia pretoriana” del Sumo Pontífice. A su petición de un ejército privado, nobles de Zurich y Lucerna, prepararon y financiaron, bajo la tutela del cardenal Mateo Schinner, el envío de soldados helvéticos.

Doscientos soldados suizos, experimentados guerreros

 

La documentación de la época parece fechar en la noche del 21 de enero de 1506 la llegada desde la Conferencia Helvética de este contingente a Roma. Eran 200 soldados cristianos, de demostrada fe católica, que en la misma mañana del 22 de enero eran bendecidos por Julio II y convertidos en su guardia personal, nacía oficialmente la Guardia Suiza Pontificia, que es el título que ostentan desde entonces.

Pronto tuvieron arduo trabajo, pues Julio II era poco pontífice y muy guerrero. Gustaba más de colocarse la armadura y dirigir a sus tropas, que de ponerse la tiara papal y celebrar santas misas. Murió en 1513 y su reinado de diez años se caracterizó por desear controlar territorialmente toda Italia, sobre todo el estratégico norte; sus sucesores, el Médici León X (1513-1521), el “holandés” Adriano VI (1522-1523) y el otro Médici, primo de León X, el papa Clemente VII (1523-1534), no tuvieron una gestión política y militar tan eficaz como la del “batallador” Julio II.

jueves, 23 de octubre de 2014

Los 'hombres azules' son los Tuareg


Los tuareg son gente endurecida en su trashumancia por los desiertos del Gran Sahara. Esa forma nómada de vida les trae problemas con los países que comparten frontera en ese inmenso desierto del norte de África.

En los años setenta el derrocado líder libio apoyó a los tuareg en sus conflictos armados con Malí y Níger, ofreciéndoles refugio y bases de entrenamiento militar en el vasto desierto libio, al sur del país donde se creyó intentaron esconder a Muamar Gadafi y éste se dirigía cuando le detuvieron y asesinaron a golpes en un tumulto encolerizado.

Tuareg, tribus del sur de Libia

El supuesto apoyo tuareg a los Gadafi sería por parte de una tribu de esta etnia berebere, algo más asentada, sin perder su estilo de vida de caravanas nómadas, entre Argelia y Libia, que ha mantenido enfrentamientos armados con un destacamento formado por milicianos rebeldes y tribus locales que controlan la región de la ciudad de Gadamés. Es la zona suroeste del país y posible vía de escape de Gadafi y la corte que le acompaña a Níger, bordeando y bajando por la frontera de Argelia.

Portavoces tuareg se quejaron al CNT (Consejo Nacional de Transición), el gobierno libio de transición a una supuesta democracia, por los ataques que creen es una excusa del nuevo gobierno libio para “echarles” de la zona, ya que las tribus de otras etnias, de mayoría árabe, nunca vieron con agrado la presencia tuareg en la región.

lunes, 13 de octubre de 2014

Las caravanas del desierto

Caravana desierto

África es la cuna de la humanidad y es, paradójicamente, el continente más olvidado. Europa vive de espaldas a un continente próximo geográficamente pero muy lejano culturalmente. El Sahara es una gran barrera geofísica, una zona árida, un gran desierto que se extiende desde el Atlántico al Mar Rojo. Además, este “muro geográfico” ha separado al continente del resto del mundo no solo por ser región inhóspita, también por marcar frontera y ser tierra de nadie entre eternos rivales, Occidente y el Islam africano, acrecentando el aislamiento de las regiones subsaharianas.

Sin embargo, muchos pueblos han hecho del desierto, sus dificultades y limitaciones, una forma y lugar de vida.


Las antiguas rutas transaharianas



La vía de comunicación más antigua que se puede documentar está en el Nilo, es una ruta del Egipto anterior a las dinastías y venía a unir el complicado de remontar Mar Rojo con el fácil curso del Nilo y el Mediterráneo. El hecho de que el noreste africano esté en “pendiente”, sea muy escarpada la altiplanicie, permite al gran río Nilo encontrar un fácil camino al mar Mediterráneo aunque sea atravesando un difícil desierto, el Sahara. El Mar Rojo, en cambio, resulta muy costoso de remontar, su navegación hacia el norte se ve impedida por vientos predominantes de dirección contraria.

Se han encontrado restos arqueológicos con grabados y pinturas de barcos de juncos fechados hacia el 4.000 a. de C. que demuestran que desde un punto de la costa del Mar Rojo, en las proximidades de la actual Quseir, hasta la orilla del Nilo a la altura de la actual Qift, las mercancías de los barcos que venían del Índico eran llevados por tierra – ruta del desierto- hasta las barcazas del río, cuya corriente facilitaba la llegada al norte, al Mediterráneo.

jueves, 9 de octubre de 2014

Origen del nombre Carmen

Cartel de la ópera "Carmen"
Una tesis muy aceptada es que viene del latín y de la raíz del verbo cantar, que derivaría en “canto”. Carmen significaría canto o poema en latín. Pero otra teoría sitúa su origen en el mítico monte Carmelo, en Palestina, que en hebreo se llamaba Karmel, “vergel o jardín”; de ahí, del hebreo karmel, se relaciona con la palabra árabe karm que también significaría jardín, pero derivado de huerto o viñedo, que es el significado que primero se le dio en árabe.

Carmen, poema; Carmen, monte sagrado; Carmen, jardín


Carmen procedente del latín seguiría las reglas de la eufonía; es decir, se arreglarían los orígenes sonoros de la palabra para que “sonase” mejor en la nueva lengua. Pues Carmen procedería de canere, “cantar”, y para construir la palabra “canto, verso”, se tenía que haber derivado en canimen. Como no gustaba la sonoridad y la afinidad con otros significados menos “prosaicos” (canis, “perro”) se sustituyó la i por la r; así tendríamos, ca-n-rmen, finalmente carmen (canto).

En el hebreo y en el árabe coinciden líneas de “investigación” gramatical y semántica. En ambos idiomas la palabra karm está relacionada con los significados de jardín, vergel, huerto, viñedo… Es probable que el origen del nombre Carmen, tan usado por las mujeres hispanas, sea un mestizaje de influencias. El monte Carmel o Carmelo, situado al sur de la bahía de Haifa, es el monte del profeta Elías, monte Kerem-El (vergel de Dios), que luego en época cristiana contendrá la advocación a la Virgen María de Monte Carmelo, con unos monjes muy activos, los carmelitas, que propagan el culto a esta virgen (luego derivó en la del Carmen) a toda la cristiandad desde el siglo XIII.

martes, 7 de octubre de 2014

Winston Churchill fue premio Nobel de Literatura


Sir Winston Churchill fue premio Nobel de Literatura con un apartado del que ahora adolecemos en el panorama político. En la concesión del Nobel en 1953 se valoró la gran brillantez de su oratoria, los textos de sus discursos eran magníficos, ya que conseguían con una excelente prosa los objetivos de toda buena oratoria: defender sus ideas con exaltación, llegando de manera eficaz al intelecto y al espíritu del público oyente.

La oratoria de Churchill

Quizás la más famosa frase de uno de sus discursos sea, “sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas”. Estamos ante la batalla de todas las batallas, la preparación del desembarco aliado en Normandía, el día D. Lógicamente, Churchill no hace una mención directa en su discurso ante la Cámara de los Comunes el 13 de mayo de 1940 al desembarco, los nazis seguían con atención todas sus declaraciones, para conseguir alguna pista sobre sus posibles siguientes movimientos.

En el discurso, Sir Winston venía a decir a los parlamentarios más preocupados por la estabilidad política que por el curso de la guerra, que en su programa político solamente podía ofrecer sacrificio, esfuerzo para seguir batallando (estaban luchando en varios frentes y aún soportaban la “batalla aérea de Inglaterra”) y estar preparados en la hora final, en la lucha a vida o muerte por sobrevivir. Era evidente que les estaba preparando para la gran decisión que tomó con su aliado Roosvelt de pasar a la acción, abriendo una ofensiva en la Europa occidental, en Francia.

jueves, 2 de octubre de 2014

Origen del nombre Ana

Ana Bolena, en la serie TV "Los Tudor"

Ana es un nombre de gran acogida internacional, está traducido en diferentes versiones y ha sido y es uno de los más usados entre las mujeres de todo el mundo. Su significado en la palabra hebrea, Hanna, origen claro del nombre, tiene raíz femenina y sería "mujer benéfica, compasiva, llena de gracia". En la historia el nombre ha sido usado por reinas y princesas, aunque también era muy común entre las gentes del pueblo. A la madre de la Virgen María se le atribuye el nombre de Ana, pero no aparece en el Nuevo Testamento, sino en los evangelios apócrifos de Santiago que son del siglo II d. C.

Ana es un palíndromo

El nombre de Ana se puede leer de derecha a izquierda o viceversa; es un palíndromo, palabra o frase que se puede leer al revés. En su origen hebreo no era posible, pero acabó siendo un nombre muy del gusto de los sefardíes, los judíos hispanos, que en su traslación al castellano sefardí el nombre de Ana se decía Jana y de ahí pasó al castellano como Hana y luego, al no pronunciarse la h, como Ana.

La tradición cristiana, decíamos, considera a la madre de la Virgen María como Ana; es decir, “compasiva y llena de gracia”. Pero se referían más a atributos personales que al nombre, no es hasta más de cien años después que aparecen escritos del cristianismo primitivo (en la Biblia solo aparece una Ana como madre del profeta Samuel) llamando a la madre de la Virgen con el nombre de Ana.

Ana y sus múltiples variantes

Aunque parece que no, por el chiste fácil que saldría, también Ana tiene su correspondiente en masculino. No se trataría del que están mal pensando, sino de los vocablos Ananías y Abderramán; nombres masculinos derivados del nombre femenino Ana más comunes y empleados en el entorno cultural de Oriente Próximo, entre judíos y musulmanes.

Pero el nombre de Ana ha tenido traslaciones y variantes en casi todas las lenguas. Ejemplos más escuchados: Annette, Anuska, Aniuska, Anabel, Anabella, Anne, Annie, Anita, Anaís, Anna, Hanna, Hannah, Anía, Ani, Anita, Nancy…