Los Windsor británicos, dinastía de origen alemán


Isabel II (Isabel de Windsor)

El nieto de la emperatriz Victoria, Jorge V, tenía a sus soldados británicos de todos los confines del Imperio luchando en la Primera Guerra Mundial contra el imperio austro húngaro y la antigua Prusia, ahora la Alemania unificada. En las tierras de su abuelo paterno, el marido de la gran reina Victoria, Alberto de Sajonia, tropas británicas se dejaban la vida por el rey y Gran Bretaña. La moral victoriana de la sociedad británica, estricta y sacrificada por la corona (la emperatriz también era de una casa real de origen alemán, los Hannover), hizo al rey evitar suspicacias y cambió su apellido por Windsor, un nombre de un castillo residencia ligado a los reyes británicos desde el siglo XI.

Un divorcio monárquico por amor y un rey tartamudo

Desde el peculiar Enrique VIII las coronas británicas han dejado sus más que literarias estelas históricas en las crónicas nobiliarias de la historia europea. Los Windsor iban a tener su primer novelesco protagonista en el fugaz reinado del monarca Eduardo VIII. Hijo del rey Jorge V, sucedió a su padre de forma efímera, de enero a diciembre de 1936, dejando corona y reino por la doblemente divorciada Wallis Simpson. Parecía que los Windsor iban a tener que cambiar de nombre de nuevo, esta vez para no quedar relacionados con una abdicación por un matrimonio morganático.

La crisis constitucional creada por Eduardo VIII tras su casamiento con la norteamericana Simpson fue salvada con discreción y buen hacer por su hermano Jorge VI, que logró los primeros reconocimientos más populares de la casa Windsor. Este monarca, Jorge VI, se ha hecho más conocido gracias a la "oscarizada" película interpretada por Colin Firth y Geoffrey Rush, "El discurso del Rey".
Un rey tartamudo, acomplejado y con dificultades de relacionarse en público consiguió, con su actuación sobre todo durante la Segunda Guerra Mundial, el amor de su pueblo y la consideración de los políticos británicos. El pundonor y la entrega demostrada, sin abandonar el palacio real durante los bombardeos de Londres y su discurso a la nación (venciendo su gran complejo de tartamudez) dejaron una huella de proximidad y afecto a los Windsor que se mantiene con su hija, la reina actual, Isabel II.



¿Un espía germanófilo en la casa real?

El primer ministro, Winston Churchill, desconfió siempre de las actividades europeas del ex rey Eduardo VIII. De declarado talante germanófilo, Eduardo fue un incordio, una molestia "real" para la política exterior británica en pleno conflicto. Sus simpatías hacia el régimen nazi eran sinceras, pues su ideología era muy autoritaria y tenía componentes racistas. Creía en un líder único y sólido para Europa, y si hubiese sido rey es probable que favoreciera las alianzas con Alemania, en lugar de aceptar el inevitable conflicto, pues eran dos formas muy diferentes de ver el mundo.

Para muchos historiadores la actitud del duque de Windsor (precisamente se quedó con el título que rebautizó a la dinastía) fue de flagrante espionaje para la Alemania nazi. Hay libros donde la teoría de que Wallis Simpson, su mujer (de la que estaba profundamente enamorado), era una espía al servicio de Himmler, el jefe de la seguridad y los agentes secretos de Hitler, se defiende y demuestra con diferentes hechos, como los viajes a Alemania (incluso ya iniciada la guerra) donde fueron recibidos como jefes de estado.

Churchill, el político de mayor clarividencia del momento, no dudo en evitar ese posible espionaje y mandó a la pareja molesta a gobernar las Bahamas. En ese lugar remoto de Europa sus confabulaciones tendrían menor efecto. Eduardo fue Virrey de esas posesiones británicas durante prácticamente toda la guerra, desde 1940 hasta 1945 que las insistentes quejas de "la Simpson" lograron el regreso a la añorada vieja Europa. Se instalaron en París hasta su muerte.

Los divorcios "reales": la maldición de los Windsor

Cuando la actual monarca, Isabel II de Inglaterra, sucedió al "rey tartamudo", su padre Jorge VI, éste le había dejado el trono consolidado. La corona había tenido una actitud más que digna, ejemplar, durante la contienda mundial, de la que Gran Bretaña salía muy malherida aunque fuese una de las victoriosas naciones. La posguerra aún lamía las cicatrices del conflicto cuando la joven Isabel fue coronada en 1952.
Lady Di

El atractivo y flemático Duque de Edimburgo, esposo de la reina, ha resultado ser un marido fiel y devoto de su cometido durante los más de cincuenta años de reinado. Sin embargo, la casa Windsor ha vuelto a pasar por casos de divorcio que han servido para llenar las páginas de la prensa rosa y amarilla de todo el mundo. De los cuatro hijos de la reina, tres se han divorciado. El caso más conocido el del heredero, príncipe Carlos. La historia de "Cenicienta" de Lady Diana de Spencer, la famosa e infortunada Lady Di, acompañó durante toda la segunda mitad del siglo XX a esta familia real.

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