domingo, 4 de enero de 2015

Onassis, cuando el nombre de este armador griego era sinónimo de "riqueza"

Aristóteles Onassis (1906-1975)

Decir estás hecho un “Onassis” era sinónimo de ser un hombre rico. Onassis estaba asociado a la riqueza. Al dinero, al lujo, al desarrollo de los años sesenta en el mundo. El capitalismo funcionaba y presumía de ello con ostentosas muestras de felicidad y glamour para hacer ver a las supuestas sociedades igualitarias que vivían en un mundo gris comunista, donde todos los esfuerzos individuales (laborales y creativos) se perdían, se diluían en el ambiguo “bien común” para exclusivo beneficio de un estado opresivo y controlador. Aristóteles Onassis era un hombre hecho a sí mismo, un de modelo de empresario y hombre de negocios ejemplo para las nuevas generaciones.

Aristóteles Onassis, emigrante con visión de negocio

Aunque nació en una familia acomodada de origen griego, los avatares de la historia hicieron que todos los Onassis tuvieran que empezar de cero, de la nada, cuando las guerras turco-griegas de las primeras décadas del siglo XX les hicieron abandonar la ciudad natal de Aristóteles, Esmirna, en el Asia Menor y hoy perteneciente al estado turco.

Siendo aún casi adolescente fue enviado a la Argentina, había que repartir a los hijos por el mundo para lograr restablece la fortuna de la familia. Aristóteles llegaría a Buenos Aires en 1923, conocedor del comercio del tabaco, ya que su familia se dedicaba en Esmirna a la exportación de hoja de tabaco turco, pensó que sería una buena idea comercializar el tabaco oriental, más suave que el americano y que tendría un mercado femenino incipiente, que prefería la suavidad y los sabores dulces del tabaco greco-turco. A finales de la década de los veinte ya era un hombre rico gracias a la importación de tabaco oriental.

Onassis naviero

El Crack del 29, la crisis económica y bursátil mundial iniciada en los EEUU (¿les suena de algo esto?), fue aprovechado por el joven Onassis para comprar a bajos precios, con el dinero conseguido en la importación del tabaco turco, una importante flota de cargueros. También logró hacerse con unos astilleros y ser constructor de navíos en su país de nacionalidad, Grecia, y cuando estalló la Segunda Guerra Mundial se benefició de contar con una gran cantidad de buques de carga, tan necesarios para los suministros de los contendientes.


María Callas


Onassis y las mujeres

El romance más aireado del magnate griego era el que tuvo con la cantante lírica, María Callas. Ese amor, tormentoso, imposible y eterno, fue inspiración de infinidad de novelas, películas, series de televisión o reportajes documentales. En la época en la que lo vivieron sus protagonistas lo eran también de todas las revistas del corazón, el papel couché les amaba.

Antes, con evidentes sospechas de consistir en un matrimonio por conveniencia, se casó con la hija de uno de los pocos armadores heleno que le podía hacer sombra en el negocio naviero. La boda fue en 1946 y el divorcio poco después, cuando iniciaba el romance con la Callas, como cuestión de “honor” para que no sufriese deshonra la familia de su ex mujer.

Sin embargo, la mujer más famosa en la vida de Onassis fue Jacqueline Kennedy, la viuda del presidente norteamericano conocido con las siglas JFK, asesinado en 1963. Su nombre completo, incluyendo apellidos de soltera y de casada, era Jacqueline Lee Bouvier Kennedy Onassis. Se casaron en 1968 y Aristóteles Onassis ya era el hombre más rico del mundo gracias a su negocio de armador pero también por las acertadas inversiones inmobiliarias que realizaba, por ejemplo en 1953 compró, con la intermediación de su amigo Raniero de Mónaco, el Casino de Montecarlo.

Rico que generaba riqueza

Onassis representaba el tipo de hombre rico que sabía reinvertir, mantener y hacer crecer su fortuna. Sus buenas relaciones con el poder político en Grecia le facilitaron sus acciones de negocio, llegando a ser cónsul de Grecia en la Argentina. Cuando el país heleno comenzaba a salir de la posguerra y necesitaba unas líneas aéreas para fomentar la próspera industria turística, Onassis consiguió del gobierno girego la concesión de la Compañía aérea nacional, fundando en 1957 las Olimpic Airways.

Casi cuarenta años después de su muerte, ocurrida en 1975 en Francia a causa de una neumonía, su país vive al borde la quiebra absoluta, rescatado financieramente por la Unión Europea e incapaz de pagar su deuda pública. Los más ricos en Grecia son ahora las élites de corrupción, castas locales que permanecen escondidas, revoloteando sobre el cadáver económico, especulando a la espera de aprovechar al máximo el caos del euro. Algo que como una epidemia parece extenderse, en mayor o menor medida, por toda Europa. Onassis pertenece a otra época, cuando en Grecia se podía ser un "digno" hombre rico.


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