Sexo libre, la unión libre Mosuo que en China ven como prostitución


Anciana Mosuo
Diversos documentales de producción occidental han tratado el tema de esta milenaria cultura matriarcal donde la mujer tenía una asombrosa libertad sexual. El programa de RTVE, "La noche Temática", lo trató en una serie de documentales bajo el epígrafe: "¿Una noche de amor?" Era un estudio sobre la pareja, desde el punto de vista histórico, social y antropológico. Para este último apartado se eligió el documental de producción estadounidense “Tierra de mujeres”, que trata sobre la singular cultura sexual del pueblo mosuo, realizado en el 2009 y está dirigido por Xiadon He.


Relaciones de pareja basadas en el amor libre y la satisfacción sexual

 

Esta minoría china es una de las últimas sociedades matriarcales que habitan en el planeta. No tienen en sus relaciones un contrato de matrimonio, ni siquiera laico, como el de la mayoría de los ciudadanos de la oficialmente atea República Popular China. Son las mujeres mosuo las que tradicionalmente dejan “abierto” su dormitorio y su corazón. Si el varón que cruza el umbral de su cuarto les agrada, además de compañía y conversación, pueden tener relaciones sexuales.

En el documental se entrevistaba a una especie de madame, propietaria de un bar, donde muchas jóvenes mosuo en condiciones de pobreza y marginación social aprovechaban ese rasgo único de su cultura para dejar entrar en cuartuchos del local a hombres con el único fin de mantener con ellas relaciones sexuales. Para ellos es sexo gratis y fácil, aunque en realidad acaba siendo una manera de prostitución ya que el propósito de la dueña del bar no es otro que aumentar sus ventas de alcohol y tabaco que consumen estos hombres en su local.


Turismo sexual de interior

 

Venidos de todos los rincones de China, hombres y mujeres buscan a los mosuo como algo exótico. Viajan hasta esa zona del país, a los pies de la imponente cordillera del Himalaya, en las riberas del lago Luju (o Lugu, según otras traducciones), para vivir una aventura, para conseguir relacionarse sexualmente, ya que la comunista sociedad china, en el apartado sexual, sigue una moral conservadora.

Dos jóvenes vestidos con el traje regional y con una sonrisa maliciosa relatan que se sienten “utilizados” por las turistas, que tras las relaciones se sienten “vacíos”, que ese no es el sentido de su rasgo cultural de libre unión. Lo afirman a la cámara con aire de suficiencia, sin sentirse víctimas, hasta cierto punto divertidos de ser objetos sexuales. Esa libertad sexual es igual para el varón mosuo, que también puede entregarse sin matrimonio a quien desee.


Sexualidad libre no es el fin, es el medio

 

La errónea interpretación que se hace de su particularidad no parece preocupar a los mosuo. No obstante, en el documental, que se centraba en la figura de una joven de esa etnia, Bima, se dejaba claro que la mujer, pilar de esa sociedad, debía asumir cientos de peligros y malentendidos al optar por seguir con esa forma de vida, y que era muy consciente de que para preservarla, lo primero que había que hacer era optar por ella.

Baño unisex mosuo. Fuente imagen

De forma implicita, Bima sabía que si abandonaba esa manera de vida, como ya habían hecho muchas de sus amigas, y optaba por lo convencional del matrimonio, su cultura minoritaria desaparecería disuelta en la homogeneidad de la globalización cultural pretendida por el gobierno chino (y en el exterior por la globalización de forma de vida que sufre todo el planeta).

Amor libre, pero estable

 

En el documental se matizaba que sí existe en las relaciones mosuo algo parecido a una pareja estable: “el matrimonio ambulante”. Se trataría de una pareja que acepta esa unión libre y que el hombre frecuenta con regularidad, sin visitar con frecuencia a otras mujeres, el dormitorio de la amante elegida. Lo excepcional es que cada miembro sigue viviendo con su madre, no conviven en un hogar. En todo momento, cualquiera de los dos, puede romper sin más complicaciones “el matrimonio ambulante”.

Volviendo a leer el párrafo anterior, haciendo una lectura entre líneas, esa forma de relacionarse podría asemejarse a las de pareja que en el mundo occidental mantienen los jóvenes de hoy. Las relaciones prematrimoniales están asumidas y aceptadas; básicamente consiste en seguir viviendo con los padres y mantener relaciones sexuales con la pareja estable en los tiempos de ocio, conviviendo como pareja en los periodos vacacionales.


¿Desaparición de la cultura mosuo?


Como ya ocurrió con otras culturas indígenas, el caso más grave fue la explotación sexual de las mujeres de colectivos de la Amazonía, en el caso de los mosuo se corre el grave peligro de extinción cultural. Bima, la protagonista del documental, acaba rompiendo su relación libre “estable” que mantenía con un joven de su etnia para “enamorarse” de un viajero occidental, un turista de origen francés, con el que está pensando en casarse.

El reportaje deja abierto ese desenlace, ese riesgo para la cultura mosuo, la posibilidad de que Bima, la mujer mosuo, abandone esa forma de vida matriarcal. Lo que también muestra es el peligro evidente de que la zona, ya región turística a nivel nacional, pase también a ser otro destino turístico sexual de los extranjeros.

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