lunes, 13 de julio de 2015

Los cinefórum y "Casablanca"

Fotograma de Casablanca, fuente de la imagen

No hace mucho tiempo, en la época en la que no existían los móviles e Internet era un medio exclusivo y experimental, los foros se hacían en una sala de cine o en el café más cercano. Los debates sobre los temas más peregrinos surgían en los llamados cinefórum. Tras una película se hacía una charla que la analizaba y que podía derivar en cualquiera de los temas que tocaba. Por ejemplo, ¿es “Casablanca” una película de propaganda política?

“Casablanca” y su tiempo


1942, la guerra en Europa se recrudece, estamos en el máximo apogeo de la expansión nazi y el comienzo de sus paulatinas derrotas. Por el sur ya ha llegado a los Pirineos y controla, influyendo con su poderío militar, las colonias francesas en África y tiene las simpatías de regímenes totalitarios como la España de Franco. Por el norte y el este alcanzan las puertas de Moscú y los yacimientos de petróleo del Cáucaso.

La película “Casablanca” tuvo una interpretación de propaganda bélica porque el personaje de Rick representaría a los EEUU. Sus dudas por ayudar a Victor Laszlo, el jefe de la “Resistencia”, y su cinismo de tipo duro e independiente, simbolizarían las reticencias de los Estados Unidos por entrar en la guerra y su política de aislacionismo.


Sin embargo, la película se rodó cuando los norteamericanos llevaban más de seis meses en plena guerra en el Pacífico contra los japoneses y comenzaban a ganar batallas en el norte de África. Su carácter de propaganda, pues, estaría más en la línea de justificar la intervención americana en Europa y de convencer al público norteamericano de que era por una “causa justa”.






“Casablanca” y su pretendido mensaje político


En la España de los años setenta y ochenta del pasado siglo XX, recién conseguida la democracia, los cinefórum estaban de moda. Las películas preferidas de estos amantes del cine y del debate intelectual eran las de “arte y ensayo” o todas las que estuvieron prohibidas por su significación ideológica.

“Casablanca” no fue prohibida durante el franquismo, pero recibió curiosos cortes y cambios. Cuando el comandante Renault, jefe de la Prefectura francesa en Casablanca, habla del “heroico” pasado de Rick menciona su lucha “romántica”, al lado siempre de los perdedores, en el bando republicano español, en las Brigadas Internacionales. Obviamente eso fue “cambiado” por la censura del bando que acababa de ganar la guerra civil española, diciendo en el doblaje que participó en la anodina resistencia austriaca contra la anexión nazi.




“Casablanca” y su gran encanto



La carga política e histórica (plagada, además, de errores históricos) de la película no hubiese servido para convertirla en una cinta de culto. Es evidente que el contexto político que se vivía en la época, convulso e incierto, queda reflejado en este film que era contemporáneo. Su guión se basa en “Todos vienen al café de Rick” (Everybody comes to Rick’s) de Murray Burnett y Joan Alison, una obra de teatro que no se llevaría a escena y que era un texto de unos autores, un tanto desconocidos, pero comprometidos y preocupados por la guerra que trastornaba la vida de todo el mundo.


La editora jefa de guiones de la Warner en ese momento, Irene Diamond, enseguida ve el atractivo de una historia cargada de valores eternos. Una historia de amor y desamor, de fidelidad e infidelidad, de amistad y de traición. Por lo visto el guión tuvo constantes cambios, quizás reflejando esa velocidad con la que llegaban las noticias y los hechos imprevistos que se estaban produciendo en una época tan trascendental para la humanidad. La fotografía, de Arthur Edeson, con la que se captó la belleza de la actriz sueca, Ingrid Bergman, nada tiene que ver con la política y es una baza que, sin duda, hace inmortal esta película.


“Casablanca”, eterna película de cinefórum


El hecho de que frases de la película hayan pasado al imaginario popular habla del poderoso encanto de “Casablanca”. Frases como, “siempre nos quedará París”; que dice Rick para convencer a una enamorada Ilsa de que se marche con su marido; “los alemanes iban de gris y tú ibas vestida de azul”, todo un micro relato de la ocupación nazi de París; y la genial, “de todos los bares en todos los pueblos en todo el mundo, ella entra en el mío”, una irónica forma de admitir que está feliz por volver a encontrar a su amada “huida”.

Para muchos críticos tiene el final de película más elegante de la historia del cine, cuando Rick confiesa al capitán Renault: “Louis, creo que este es el principio de una gran amistad”; en un plano picado (de espaldas y caminando) de los dos protagonistas que se pierden en la niebla. La frase se pronuncia en “off” y Bogart la grabó un mes después del rodaje, tras el montaje final.



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