Tenis, la historia de un deporte con remotos orígenes

Antiguo juego de pelota

Los juegos de pelota son antiquísimos, están documentados en casi todas las grandes civilizaciones y culturas. La pelota vasca, el frontón, el padel y el tenis compartirían raíces grecorromanas. Las particularidades del tenis, la red y la raqueta, respecto a los deportes similares mencionados serán los hilos de los que tirar para conocer el origen y la historia de este popular deporte, practicado en un principio solo por la aristocracia y ahora por cualquier deportista.

Origen del tenis, la raqueta viene del árabe rahat


Decíamos que la práctica de la pelota impulsada con la mano como juego se daba en el entorno occidental o grecorromano; sin embargo, el origen de la palabra en español que denomina a algo tan fundamental para el tenis como es la raqueta estaría en el mundo islámico. Entre los siglos VIII y XIII se da la mayor expansión del Islam por Europa y los musulmanes adoptarán ese juego también en sus cortes. Otros historiadores recuerdan que en la “legendaria” China había un deporte con raquetas y red desde el principio, aunque se consideraría el origen del badminton.

Era un juego tranquilo, para jugar en los claustros de los monasterios. Así se ha comprobado desde el siglo XI. Los monjes se pasaban una pelota de tela impulsándola con la palma de la mano. Cuando se “sofisticó” el juego con la idea de impulsar la bola con unas paletas de madera se empezó a llamarlas “raquetas” por rahat que quiere decir palma de la mano en árabe. De los monasterios pasaría a palacios, tanto cristianos como musulmanes, resultando un gran divertimento para cortesanos.

El origen del tenis o "Jeu de paume"


Acercándonos al verdadero origen del tenis tal y como hoy lo conocemos, deberíamos hablar de la Inglaterra y la Francia de los siglos XVI y XVII. La tradicional rivalidad anglo francesa también se aprecia en la historia de este deporte. El mismo Shakespeare menciona al tenis varias veces en sus obras. En la célebre “Enrique V” vemos como el rey inglés presiona a los franceses para que le concedan la mano de la hija del monarca francés y así aspirar a unir la corona gala a Gran Bretaña. La respuesta de los franceses fue clara: le regalaron una caja de pelotas de Jeu de paume y sutilmente le indicaron que lo suyo era el tenis y no los temas europeos de Estado.

Para los ingleses era el “juego real”, por eso lo llamaban Royal Tennis y para los franceses resultaba más un juego cortesano o callejero (practicar en la calle) en las villas, por eso lo llamaban simplemente, "Jeu de paume", juego de la palma (de la mano). Hizo furor por toda Europa y se han podido documentar la creación de reglas para este “primitivo” tenis en la misma Francia, en Italia… serían el ‘Tratatto del Giocco de la palla' de Antonio Scainio.

Poemas de amor para el día de los enamorados

 
Gustavo Adolfo Bécquer

 Versos y besos. La rima sale fácil en el amor, pero no nos confundamos, escribir un buen poema de amor no está al alcance de todos los mortales. Santa Teresa de Ávila explicaba lo qué es el amor, “si en medio de las adversidades persevera el corazón con serenidad, con gozo y con paz, esto es amor.”

Amor, como el mejor regalo de San Valentín

Este artículo es para cantar al Amor, para proponer una serie de versos amorosos que sirvan de regalo o de acompañamiento al regalo en el día de los enamorados, en San Valentín.
Al igual que cuando se eligen las mejores películas de la historia del cine cualquier clasificación posible se ciñe a los gustos y preferencias culturales de los electores. Por eso, con la licencia que modestamente pedían los antiguos libros a sus lectores, se hará la siguiente selección:

De Neruda a Bécquer

Con Pablo Neruda resulta cómodo, tiene un libro, precisamente, titulado “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”. Cualquiera de los versos de los 20 poemas serviría para nuestro propósito, pero seamos selectos.

“Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca”...

Del poeta chileno pasemos a un romántico por excelencia, Gustavo Adolfo Bécquer. Es difícil elegir cuando estamos en la época que conocemos como Romanticismo. Se recupera el sentido trágico del amor, que en libros de caballerías de la Edad Media hacían de la dama un inalcanzable.

Los más conocidos, "¿Qué es poesía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¡Que es poesía!, ¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú”.

Lo que ocurre es que serían muy válidos si la dama tuviese siempre los ojos azules. Por eso dejamos que continué la rima y éstos son perfectos para cualquier amada; "Por una mirada, un mundo; por una sonrisa, un cielo; por un beso..., yo no sé que te diera por un beso”.