Películas inevitables en Semana Santa, curiosidades de sus rodajes


Ben-Hur, la carrera de cuadrigas

Tanto como las torrijas, las películas de Semana Santa se han convertido en una tradición. Degustar un clásico como “Ben- Hur” no indigesta, ya que la dosis suele ser anual, coincidiendo con la Pascua. Ver a Charlton Heston ganar la carrera de cuadrigas más de cincuenta veces, porque desde 1959 que se estrenó el actor aparece en nuestras pantallas, siempre emociona, es desde luego la mejor secuencia de una competición de vehículos jamás rodada.

Ben Hur, accidente mortal en la carrera 

Durante el rodaje de la carrera se tomaron planos de otros contrincantes de Judá Ben-Hur y de Messalas, su antagonista romano. En una de las imágenes se ve a un piloto de cuadriga romano caer del carro y ser atropellado por las ruedas y los cascos del caballo, ese extra falleció en el acto y la escena se mantuvo, con, obviamente, todo su crudo realismo.

Pero ese no fue el único accidente, Messalas, el actor Stephen Boyd, no quiso ser doblado en ningún momento, por eso su caída al final de la carrera y posterior arrollo por la cuadriga es tan real como la vida misma; afortunadamente sólo se rompió unas costillas, que eso sí, demoraron la producción del rodaje.

"Quo vadis"


La versión más conocida es la protagonizada por Robert Taylor y Peter Ustinov en 1951, pero de esta novela del escritor polaco, premio Nóbel de Literatura, Henryk Sienkiewicz, publicada en 1895, se hicieron otras tres adaptaciones anteriores (1902, 1912 y 1925), todas ellas mudas y de producción europea.

El título del libro y de la película hace mención a un dato apócrifo. Se dice que cuando Pedro huía por la vía Apia de las matanzas de cristianos, se encontró en dirección contraria al mismísimo Jesucristo y le preguntó: Quo vadis, Domine?- ¿Adónde vas, Señor?” A lo que Jesús, con tristeza, respondió que ya que Pedro abandonaba su labor pastoral encomendada, él iba a Roma a volver a ser crucificado.

Arrepentido, el apóstol regresó a la ciudad imperial, siendo capturado y crucificado boca abajo en el lugar donde siglos más tarde se edificaría la gran Basílica de San Pedro en el Vaticano, Roma.

Se rodó en 1953, la interpreta un caballero recordado por estas fechas por ser el marido (dos veces) de Lyz Taylor, el actor Richard Burton. También la protagoniza el mejor precedente de los actores “acartonados” tipo Silver Stallone, el robusto Victor Mature. Hace de fiel de esta balanza de musculosos esclavos y centuriones la bellísima Jean Simmons, en la plenitud de su carrera.

Como curiosidad decir que fue la primera película estrenada en Cinemascope, que no la primera rodada, ya que esta fue “Cómo casarse con un milonario”; pero el departamento de producción y distribución de la Twentieth Century-Fox, consideró mucho más atractiva de estrenar con ese formato a la de aventuras y pasión en la Roma Antigua que a la de rubias en busca de un marido millonario.

Espartaco crucificado


"Espartaco"

Recientemente se ha estrenado para la televisión una serie basada en este personaje, “Espartaco Sangre y arena”, un esclavo que se rebela contra el poder de Roma y que termina sus días crucificado; en realidad es el único nexo de unión con la Semana Santa de esta película y serie, que el personaje tenga la misma forma de morir que Jesús, ya que la historia real en la que está basada el argumento trascurre el año I antes de Cristo, las conocidas como guerras serviles o de los gladiadores contra la República de Roma.

Como mejores curiosidades del rodaje de esta superproducción de 1960 nos quedamos con los cambios de director y las rencillas de egos entre los directores, primero Anthonny Mann y luego, Stanley Kubrick, y el principal protagonista, Kirk Douglas. La creatividad de todos se veía constreñida por los límites de una mega producción; quizás el que acabó más “quemado” fue el actor, que acabada la película dijo lo siguiente en una entrevista: “hay personas que tienen talento y otras que son una mierda. Stanley Kubrick es una mierda con talento...".

Ciclismo, la historia de un deporte de superhombres

Difícil hacer carreras con estas bicis

Hablar de la historia del ciclismo es hablar también de la historia de la bicicleta. Este artilugio en apariencia sencillo tuvo varios antepasados antes de llegar a su formato actual y conocido como bicicleta. Los más similares fueron el “celerífero”, un simple listón de madera que unía dos ruedas impulsadas con los pies, cuya invención y origen es aún hoy discutida y la “draisiana”, que acabó en las diferentes versiones de los velocípedos que ya tenían pedales.

Primeras competiciones en bicicleta


La primitiva bicicleta, conocida como celerífero, fue inventada por el francés Conde Mede de Sivrac en 1790; pero las últimas investigaciones apuntan a que tanto el aparato como el inventor son un recurso publicista del periodista francés Louis Baudry de Saunier , que en su “Historia General” quiso atribuir el invento del velocípedo más similar a una bicicleta a un compatriota, un francés, y mucho antes del invento real del alemán Karl Freiherr von Drais, en 1817 (el velocípedo conocido como “draisiana”). Otros historiadores recuerdan que el primer velocípedo como tal, con pedales, la abuela de la bicicleta, fue invento de un herrero escocés, Kirkpatrick Macmillan, en 1839.

Como el invento de la bicicleta está tan disputado entre diferentes personajes que aportan los investigadores, nos centraremos en la aparición del ciclismo como deporte. Se puede documentar como primera carrera ciclista de la historia la que se disputó el 31 de mayo de 1868 en apenas 1 Km. en los paseos del parque de Saint-Cloud, cerca de París. En esa prueba se inscribieron siete ciclistas y tuvo como vencedor un emigrado británico, James Moore; compitió con una bicicleta de madera de piñón fijo y ruedas de hierro.