martes, 25 de octubre de 2016

Halloween o Todos los Santos, la festividad págana versus el festivo del 1 de noviembre


Feliz Halloween. Fuente Imagen


Noche de Halloween


Poderoso marketing es don Halloween. Como ven son dos palabras de origen anglosajón, marketing y Halloween, las que introducen este texto. El sentido más pagano, lúdico y divertido, de la fiesta que se celebraba en los países anglosajones se ha impuesto a la íntima y triste fiesta de ‘Todos los Santos’ o ‘Día de los muertos’ (en México). Halloween se enmarca en una tradición arcaica celta, celebrada la noche del 31 de octubre, víspera del Día de Todos los Santos. Se piensa que su origen es el festival celta antiguo que llamaban Samhain. Una traducción de esta palabra celta sería ‘final del verano’, que determinaba el fin de la temporada de cosechas y el inicio del solsticio de otoño o ‘nuevo año Celta’.

Es decir, para los pueblos celtas esa fecha era como luego fue el “Año Nuevo” cristiano, una sensación de “purificación”, de inicio de una nueva vida (año). Durante la noche Halloween se otorgaba a los espíritus de los difuntos la facultad de andar entre los vivos, haciendo rituales para contactar con los muertos. Ritos como colocar una vela encendida o cuencos (calabazas) con fuego en las ventanas, para que los muertos encontraran “su camino”. Con el tiempo, en las culturas anglosajonas, las ramas protestantes del Cristianismo más tolerantes fueron admitiendo y tolerando esta fiesta de origen pagano, sin interferir en cuestiones morales sobre su carácter funesto.

Sin embargo, el Día de Todos los Santos es una fiesta católica, el festivo 1 de noviembre sí que supone un sentido recuerdo a los allegados muertos; una celebración más que festiva, religiosa o familiar. Precisamente la muerte dio origen a la fiesta, ya que ser cristiano en los comienzos de la religión, suponía muchas veces acabar asesinado en las arenas de los coliseos romanos que se llenaban de mártires. Para los fieles de Cristo esas personas alcanzaban la santidad. Por eso, el papa Urbano IV en el siglo XIII consagra ese día como festivo en la cristiandad para honrar a “todos los santos”, conocidos o no.

martes, 18 de octubre de 2016

Náufragos célebres. Robison Crusoe y los náufragos reales más famosos

Tom Hanks y su "amigo imaginario", Wilson, en la película "Náufrago" de Robert Zemeckis 


El náufrago más célebre es Robinson Crusoe. Un personaje literario, de la novela más conocida del escritor inglés del siglo XVIII, Daniel Dafoe. Su aventura y la forma de sobrevivir ha creado un imaginario universal de lo que debe ser un náufrago. Crusoe es un personaje de ficción que ha inspirado a otros, sobre todo en series de televisión y películas, como vimos en la protagonizada por Tom Hanks en el 2000 y dirigida por Robert Zemeckis. Aunque quizás sepa que el mismo Robinson Crusoe, náufrago de ficción por excelencia, está basado en un hecho real. No se puede explicar de otra forma que la novela de Dafoe sea tan explícita y detallada sobre una experiencia tan dramática, si no es describiendo la experiencia de alguien que haya sido náufrago.

Robinson Crusoe está inspirado en las historias de dos náufragos que le llegaron a Daniel Dafoe como documentación para su obra. Una fue de manera directa, de un contemporáneo suyo, el náufrago escocés, Alexander Selkirk, que pasó más de cuatro años en una isla desierta del archipiélago Juan Fernández, frente a las costas chilenas. Esa isla lleva su nombre ahora y una vecina a ésta se llamó Robinson Crusoe en honor al personaje literario universal inspirado en Selkirk. El otro foco de inspiración sería las historias que aún se contaban en el Caribe de un legendario náufrago español, el capitán Pedro Serrano que logró sobrevivir ¡ocho años!, en un bancal de arena convertido en isla hasta que fue rescatado en 1534, convirtiéndose en leyenda su aventura durante siglos, llegando a principios del siglo XVIII, época de Dafoe, y cuando los marinos ingleses comenzaban a dominar el mar Caribe, relegando a los españoles.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Docencia; breve historia del origen del docente

Una docente y sus alumnos en clase. Fuente imagen

El 5 de octubre es el Día Mundial de los Docentes y la UNESCO es una de las instituciones que se encarga de promocionar el lema de este año: “Valoremos al docente, mejoremos su situación profesional”. La docencia se ha convertido en nuestros días en un derecho fundamental, que pretende tener un alcance universal con el proyecto hasta 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Un loable objetivo, el de la enseñanza universal garantizada, que encontrará miles de obstáculos pero que resulta fundamental para el futuro de las próximas generaciones.

La docencia en la antigüedad no se consideraba un derecho fundamental. Las sociedades prehistóricas necesitaban de la docencia más como una necesidad vital que como un derecho. Trasmitir conocimientos imprescindibles para la supervivencia del clan, como las técnicas mejores de caza o pesca, era una tarea de los veteranos, los que habían adquirido experiencia y conocimiento. El entorno educativo de estas sociedades primitivas se fue haciendo más complejo al llegar su asentamiento en ciudades. Ahora la enseñanza incluía contenidos trascendentales, como la religión y las tradiciones de esos pueblos. Aún así, el docente no era visto aún como un valor social, sino como un instrumento para socializar a las gentes de esa comunidad.

En la Atenas clásica son famosos los sofistas, considerados de los primeros docentes de la historia, pues su mismo nombre significa el que tenía la “profesión de enseñar la sabiduría”. En la Grecia y Roma antiguas la docencia acabó teniendo una función política, de preparar a las elites para el buen gobierno del resto de los ciudadanos. En Roma la tarea de educar recaía muchas veces en esclavos helenos, pues eran valorados como portadores de las pautas docentes que buscaban la perfección: la estética, la gimnasia, la música, la poesía, la literatura y la filosofía.